Riesgo electoral y estabilidad democrática: errores previsibles y vulnerabilidades sistémicas en Colombia.

Un breve análisis estratégico del ciclo pre electoral colombiano, donde se identifican dinámicas de riesgo electoral, y líneas de acción para la protección de la estabilidad electoral, y de nuestra democracia. 

Colombia ya está en periodo electoral, y mientras la atención pública pareciera estar atenta a todo lo que ocurre, sigue baja su claridad, y su percepción frente a los detalles y su capacidad de respuesta institucional frente a violaciones flagrantes a las normas, como la participación indebida en política por parte de altos funcionarios públicos, cuya prohibición establecida en la Constitución Política de Colombia – Artículo 127: “A los empleados del Estado les está prohibido tomar parte en las actividades de los partidos y movimientos y en las controversias políticas, sin perjuicio de ejercer libremente el derecho al sufragio”.
Aparte del delito electoral anteriormente mencionado, que se comete día a día ante el silencio absoluto de la Procuraduría General de la Nación, pareciera que todo está bien, pero ya se están cometiendo los errores más costosos para cada uno de los actores del proceso electoral, para el sistema democrático y para toda la población colombiana.
No todos estos errores no son tan visibles, la mayoría no salen en titulares, pero definen el resultado de las elecciones, la reputación, comprometen nuestro futuro por el posible desempeño de quienes accedan a los cargos públicos y por sobre todo, ponen en riesgo la estabilidad institucional democrática. No todos deben interpretarse automáticamente como delitos a título de dolo, ni como simples fraudes excepcionales ajenos al proceso e imprevisibles, como si fuesen pequeños “accidentes” ya que por el contrario, tanto la observación de nuestra historia reciente, como numerosos estudios en ciencia política, estadística electoral y administración pública, han documentado que los errores electorales también son fenómenos recurrentes, previsibles y analizables empíricamente (Herrnson, Hanmer & Niemi, 2012; Gelman & Azari, 2017).
En el presente artículo les presentamos los errores más frecuentes en el actual proceso de elecciones, sustentados en literatura académica y evidencia comparada, y organizados en las categorías analíticas que corresponden a algunos de los actores que intervienen en este proceso:

  1. Candidatos y precandidatos
  2. Partidos políticos y movimientos
  3. Medios de comunicación
  4. Ciudadanía
  5. Empresas, gremios y centrales de trabajadores
  6. Autoridades del sistema electoral
  7. Órganos de control / ministerio público

1. CANDIDATOS Y PRECANDIDATOS
Han olvidado que el problema no es solamente perder votos. El problema es tomar decisiones clave, como alianzas, narrativas, territorios, sin entender el escenario político que realmente está en juego, muchas veces asumen banderas políticas rentables en términos de apoyo y segmentación electoral, pero dejan de construir análisis discursivos sistémicos propios de estadistas que realmente puedan dimensionar los problemas públicos y proponer caminos acertados para avanzar en la construcción de soluciones efectivas en el mediano, y largo plazo.
Cuando el análisis llega tarde, la campaña ya está condicionada por errores que no se pueden corregir. Algunos de los errores más comunes de los candidatos son:

      1. Asumir que la normativa “todavía no aplica”
      2. Construir alianzas sin evaluar sostenibilidad política
      3. Decidir por intuición y no por análisis de poder
      4. Ignorar riesgos territoriales y actores locales
      5. Subestimar el impacto reputacional temprano
      6. Confiar solo en encuestas
      7. Acercarse a la ciudadanía con dinámicas transaccionales y promesas que saben que no pueden cumplir conforme al marco de competencias del cargo al que aspiran, o por la capacidad presupuestal.
      8. Rodearse solo de voluntarios y dejar de lado la asesoría de expertos.

      2. PARTIDOS POLÍTICOS Y MOVIMIENTOS
      Los errores de partido no se pagan en una campaña, se pagan durante todo el ciclo electoral, y sientan las bases para posteriores victorias o fracasos de carácter partidista.
      Aquí cobra una mayor importancia comprender que el problema no es perder una elección. El problema es estructurar candidaturas, coaliciones y reglas internas sin una lectura estratégica del poder, los riesgos territoriales y la sostenibilidad política ya que esto va más allá de un candidato; es estructura de principios e ideológica y su consolidación, expansión y supervivencia política. Sus principales errores son:

      1. No definir reglas internas claras para candidaturas y coaliciones
      2. Delegar el control financiero “para después”
      3. No brindar una adecuada capacitación a testigos electorales, ni conformar un grupo significativo de testigos con los integrantes, militantes y simpatizantes de su partido.
      4. Permitir propaganda extemporánea sin control interno
      5. Subestimar conflictos territoriales que luego escalan a nivel nacional
      6. Correr su línea ética para obtener una victoria mediante acciones inmorales e ilegales.
      7. Asumir posturas radicalizadas ideológicamente que les impidan conseguir nuevos miembros, y construir diálogos con otros actores políticos.
      8. Transpolar ideas de partidos similares de otros países a Colombia, sin entender las particularidades y necesidades reales de nuestro país
      9. Asumir el marketing político como una estrategia de engaño y manipulación sin ética ni principios. Aveces logran ganar elecciones, pero con esa clase de personas en el poder, ese es solo el inicio de la materialización de delitos y corrupción que acaban partidos, ejemplo de ello es el Polo Democrático, entre otros que aún se mantienen vigentes.

      3. MEDIOS DE COMUNICACIÓN

        Análisis riguroso: El principal error es cubrir el proceso electoral sin una lectura completa del escenario político, los riesgos estructurales y las decisiones que realmente definen el poder. Sin contexto, la información pierde profundidad y responsabilidad democrática, y parece que frente a un escenario excepcional, como el que brinda el periodo electoral, los grandes medios de comunicación siguen con su parrilla de contenidos de carácter ordinario, sin incluir un componente más fuerte de pedagogía política a partir de información aterrizada a cada territorio, y a la naturaleza de los cargos de elección popular, solo los debates pueden alterar un poco la oferta de contenido audiovisual, pero esto es insuficiente para la magnitud de retos en materia de información en el periodo electoral.
        Otro elemento a fortalecer, por parte de los medios de comunicación son los modelos predictivos, que pueden brindar elementos de análisis al elector, ya que si bien es cierto que los modelos electorales son inherentemente probabilísticos y sensibles a variables contextuales (Silver, 2012¹⁸), pueden ayudar a comprender las posibles posturas, alianzas y determinaciones a partir de las propuestas y análisis de contexto y trayectoria de cada candidato.


        Apertura y acceso a candidatos y analistas: Menor aún es la posibilidad de brindar acceso a estos espacios a la mayoría de candidatos, ya que casi siempre solo logran acceder aquellos que ya están muy consolidados o tienen mayor poder político o económico, y ni que decir de los analistas y expertos políticos que ofrecen su análisis en estos espacios, casi siempre son los mismos y sus percepciones se vuelven parte del escenario de análisis de ciertos temas, aunque no sean siempre las más objetivas, como ocurrió con Ariel Ávila, un reconocido analista que desde una o varias ONG parecía imparcial, pero tenía banderas políticas claras y ahora está en el senado, en ese caso, los medios sirvieron de plataforma política, pero no como escenario de análisis y esclarecimiento de la realidad, como tal vez era su intención.


        Sistemas de medios oficiales: De otra parte, los sistemas de medios públicos, ya han dejado de ser medios de comunicación serios de carácter institucional y se han convertido en los medios de propaganda de los mandatarios y partidos, o coaliciones de turno, con el agravante de que ahora sirven de plataforma propagandística para las colectividades que buscan perpetuarse en el poder. Haciendo uso de una manipulación absurda de la información y del uso de los símbolos y prendas que muchas veces normalizan o promueven la normalización de ciertos sectores y grupos. Es difícil establecer la línea que separa la propaganda política, de los medios al servicio del estado con el fraude, y aunque, la literatura y la responsabilidad de ser justos, y tener rigor analítico sobre percepción electoral destacan la importancia de distinguir entre errores y fraude (Lehoucq, 2003), en los casos en que se tiene una intencionalidad clara al difundir información parcializada, claramente se reduce la posibilidad de que ese tipo de comunicación sea un error involuntario, no se puede olvidar que la claridad comunicacional es un factor crítico de legitimidad (Norris, 2014) y estos errores pueden convertirse en una bola de nieve en beneficio de algunos actores políticos, ya que hay investigaciones que muestran que errores técnicos aislados suelen ser amplificados políticamente (Stewart, 2022)


        No hay análisis rigurosos post-electorales: sin lugar a dudas, el principal error de los medios de comunicación y de la sociedad en general, es la inexistencia e insuficiencia los análisis post-electorales, como resultado del trabajo orientado al día a día, que deja de lado la lectura crítica y los balances serios y rigurosos sobre lo que ha ocurrido en el proceso electoral. Cada día estamos pasando la página a lo que viene, a un nuevo escándalo, a un nuevo escenario y así se diluye el pasado reciente y dejamos de aprender realmente de él. La investigación periodística puede ayudar a visibilizar muchos casos de victorias ilegitimas y pueden brindar insumos significativos para investigaciones por parte de las autoridades, y generar espacios de ajustes o reformas institucionales para ir fortaleciendo el sistema electoral elección tras elección.

        1. CIUDADANÍA

        Recomendado: Para elegir bien, debemos estudiar la hoja de vida de los candidatos
        Publicado por Germán Fandiño Sierra. julio 7, 2020. https://www.ciudadaniaparaeldesarrolloconsultoria.com/para-elegir-bien-debemos-estudiar-la-hoja-de-vida-de-los-candidatos/

        La ciudadanía es uno de los actores más determinantes en el proceso electoral y en el sistema democrático, tanto por los deberes del Estado frente a ellos, como por la responsabilidad que tiene de participar de manera adecuada, respetuosa de las normas, y las demás personas que intervienen en el proceso electoral.

        Pero sin lugar a dudas su importancia fundamental en el proceso democrático radica en que, es a partir de la suma de las decisiones individuales, que se da forma al contexto y las dinámicas de participación política, y se consolidan los resultados electorales. En este momento, para otorgar las curules al Congreso de la República tanto en Senado, como en Cámara de Representantes, y para elegir al Presidente de la República, por lo cual en la mente de la ciudadanía se libra una batalla por parte de múltiples actores, que buscan incidir en su decisión para garantizar en algunos casos de manera legítima, en otros de manera ilegítima, y en otros de manera ilegal, el respaldo a uno u otro candidato mediante su voto en las urnas.

        A continuación les presento algunos de los errores más comunes en los que incurren varios actores del proceso electoral, principalmente la ciudadanía:

        Desinformación

        Igual de dañinos para la democracia son tanto las campañas de marketing político que buscan orientar al electorado a tomar ciertas decisiones a partir de estrategias carentes de ética que afectan el buen nombre de los demás contendientes y generan expectativas irreales sobre el devenir del país, a partir de promesas de campaña cuyo logro no depende de manera directa de los candidatos, como las acciones de grupos armados que constriñen al electorado en beneficio de los candidatos con quienes comparten algún tipo de afinidad ideológica, o con quienes tienen acuerdos de carácter estratégico.

        Existe un vacío significativo en materia de formación política y énfasis en todo lo que implica la conformación de la estructura del Estado, para que las personas puedan hacer un voto menos susceptible a las trampas de los mal llamados “estrategas electorales” que inundan el escenario electoral con mentiras, promesas vacías, y promueven una polarización que nos envenena como sociedad y que nada tiene que ver con temas estratégicos para la consolidación de una nación realmente soberana, donde prevalezca la seguridad, la justicia y las oportunidades de desarrollo económico y humano para todos. Es necesario avanzar en la formación política que garantice un voto mucho más informado y mucho más responsable con el presente y con el devenir de nuestra nación.
        La desinformación impacta principalmente la confianza pública, e incide de manera significativa mediante la manipulación de la información por parte de lideres y estrategas de campaña, ciudadanía en general y el énfasis que se da al cubrimiento periodístico de los hechos relacionados con la dinámica política en periodo electoral. La UNESCO (2023⁴) advierte que la difusión de información errónea en entornos digitales altera la percepción de legitimidad electoral, independientemente de la integridad técnica del proceso, de las campañas políticas y las calidades humanas de quienes inciden en el proceso electoral.
        Interpretación errónea de encuestas: Las encuestas no constituyen predicciones determinísticas, sino estimaciones probabilísticas sujetas a márgenes de error, sesgos muestrales y variaciones contextuales. La literatura ha demostrado que su mala interpretación puede generar expectativas distorsionadas (Gelman & Azari, 2017¹). Adicionalmente, es importante indagar quien financia cada una de las encuestas, y comprender el contexto de cada una de ellas con las preguntas que realmente se han formulado, ya que hay unas encuestan más complejas que otras, en las cuales no solo se mide la intención de voto, sino posturas frente a temas puntuales.
        El impacto de estas encuestas puede ayudar a medir tendencias en momentos del tiempo muy puntuales, y pueden ayudar a identificar tanto a los candidatos más opcionados, como a aquellos que quedan rezagados por falta de intención de apoyo por parte de la ciudadanía, y aunque ello ha generado un debate por el manejo que se puede dar a estos resultados por parte de las diferentes campañas, investigaciones posteriores a elecciones recientes evidencian que los errores no suelen derivarse de manipulación, sino de fenómenos metodológicos complejos (Kennedy et al., 2018²).
        Parte de la posible discrepancia entre las encuestas y los resultados electorales, que derivan en lecturas posteriores a los certámenes electorales que son bastante críticas, se explica en el Fenómeno del “votante oculto”, el denominado shy voter effect describe situaciones en las que electores ocultan su preferencia real, afectando la precisión de mediciones preelectorales (Lutz, 2015³). Este fenómeno ha sido documentado en diversos contextos electorales, especialmente cuando existen presiones sociales o estigmatización política. Algo muy común en el escenario de polarización política que se vive en Colombia.

        5. EMPRESAS, GREMIOS Y CENTRALES DE TRABAJADORES


        Una vez más, el problema no es solamente quién gane las elecciones, el problema es tomar decisiones empresariales, gremiales o de respaldo sindicalista sin leer el escenario político que redefine regulación, reputación, entorno operativo, y direccionamiento del modelo económico. Muchas veces este tipo de organizaciones asumen una postura en favor de candidatos, que pasadas las elecciones desconocen, o desestiman elementos de carácter vital para empresas, gremios y centrales de trabajadores, como le ocurrió recientemente a la Unión Sindical Obrera de la Industria del Petróleo, conformada según su cuenta en X por 25 mil hombres y mujeres que han estado trabajando en el sector de la energía en Colombia desde 1923, buscando Soberanía Energética, y quienes frente al debilitamiento estatal de esta industria, hicieron un fuerte llamado al presidente por su desconocimiento del sector y advirtiendo el daño que esa falta de conocimiento le hace a la economía del país, mediante un extenso comunicado, en el que concluyen:
        Finalmente, le compartimos con aprecio este apartado del texto de Mao Zedong “Sobre el culto a los libros”: “Quien no ha investigado no tiene derecho a opinar.” Si usted no ha investigado un problema, se le priva del derecho a opinar sobre él. ¿Es esto demasiado brutal? No, en lo más mínimo. Puesto que no ha investigado el estado actual del problema ni sus antecedentes, e ignora su esencia, cualquier opinión que exprese no pasará de ser un disparate. Decir disparates no resuelve nada….


        En un año electoral, ignorar el contexto político no es neutral, apoyar cualquier causa a la ligera no es responsable con el devenir del país en todo su conjunto, y menos con sectores específicos en los cuales el error es asumir un riesgo innecesario.


        6 AUTORIDADES DEL SISTEMA ELECTORAL


        Uno de los grandes errores de las autoridades del sistema electoral es la falta de comprensión de que el problema no es organizar una elección, sino gestionar decisiones sensibles sin anticipar el escenario político, los riesgos de legitimidad, las violaciones a las normas, y demás irregularidades que se activan antes y durante la campaña. La falta de capacidad de reacción, contención y sanción de los delitos electorales en desarrollo de las campañas, como resultado de mecanismos de control obsoletos y de un debido proceso que brinda espacio a violación de topes electorales, constreñimiento al elector, inicio de campañas tanto físicas como virtuales antes del periodo de tiempo establecido, entre otras violaciones, ya se han hecho costumbre en la política nacional, y estas faltas luego de un proceso a veces llevan a sanciones uno, dos o tres años después de que han asumido los cargos de manera ilegítima muchas personas.
        Cuando la autoridad electoral llega tarde, la confianza institucional ya está erosionada, más aún en un contexto político polarizado y violento como el colombiano.
        Diseño deficiente de boletas: Varias consultas para el desarrollo de las elecciones de marzo pueden confundir a los votantes. Estudios empíricos demuestran que papeletas mal diseñadas incrementan significativamente la tasa de votos inválidos (Herrnson, Hanmer & Niemi, 2012⁵). La complejidad visual y la ambigüedad estructural constituyen variables críticas en errores de votación.

          Fallas operativas en mesas de votación y errores de registro y escrutinio: Falta de una adecuada capacitación a jurados y testigos electorales. Las Academias Nacionales de Ciencias de EE. UU. (2018⁶) identifican que la capacitación insuficiente del personal electoral representa una de las fuentes más comunes de errores administrativos. A esto se suman errores humanos en conteo: La literatura comparada concluye que el conteo manual presenta mayor variabilidad asociada a error humano (Saltman, 2006⁹). Todas estas fallas se pueden ver reflejadas en:


          Votos inválidos: Los votos anulados suelen derivarse de errores no intencionales vinculados a diseño, instrucciones o confusión (Power & Garand, 2007¹⁰).
          Votos desperdiciados: El concepto de wasted votes describe ineficiencias estructurales en traducción de votos a representación (Taagepera & Shugart, 1989¹¹).
          Errores en registros electorales: Listas desactualizadas constituyen un problema recurrente en sistemas electorales complejos (IDEA Internacional, 2020¹²).
          Invalidaciones excesivas: Criterios restrictivos durante escrutinio pueden afectar la representación efectiva de la voluntad electoral (Lehoucq, 2003¹³).
          Problemas en ubicación de puestos: Aún se pueden prevenir. Errores logísticos en asignación territorial afectan participación electoral y accesibilidad (Alvarez, Hall & Llewellyn, 2008⁷).

          Fallas y falta de claridad de los sistemas tecnológicos: No es clara la auditoría al software de la registraduría, a lo que se suman los posibles errores técnicos en software electoral han sido ampliamente documentados. Sin implicar fraude, pueden producir inconsistencias temporales (Stewart, 2022⁸). Como mecanismo de transparencia, sería bueno tener la auditoria de una o varias empresas líderes en tecnología a nivel global.

          7. ÓRGANOS DE CONTROL / MINISTERIO PÚBLICO


          Poco a poco se ha olvidado que la prevención estratégica reduce conflictos, sanciones, crisis institucionales, y el acceso al poder de manera ilegitima, remplazando la voluntad popular de las mayorías, por la suma de acciones ilegales para acceder al poder político en nuestro país. El problema no es sancionar después, es no anticipar los riesgos disciplinarios, electorales y territoriales que se configuran en el periodo preelectoral y electoral.
          Adicionalmente, no es claro el rol de los entes de control en el desarrollo de cada uno de los procesos del periodo electoral, en especial en cuanto al control y verificación de resultados en la plataforma tecnológica que brinda soporte al proceso de conteo y reconteo, ya que con una alteración al algoritmo de estos sistemas se puede definir el resultado electoral, y con él el destino de nuestro país. Lo único que se ha notado es una simple e insuficiente campaña denominada “paz electoral”, pero que carece de cualquier componente de rigor y seriedad para prevenir delitos electorales.
          Falta de prevención temprana de participación indebida, la vigilancia para garantizar unas adecuadas condiciones de elección a nivel territorial es tardía o inexistente, no se vislumbra un trabajo interinstitucional que permita garantizar la libre elección por parte de los ciudadanos. Aún sigue sin respuesta la pregunta: ¿Por qué en los territorios donde ejercen mayor control los grupos armados, ganan siempre o casi siempre los candidatos con quienes estos violentos comparten algún tipo de afinidad ideológica?. La ausencia de verificación robusta amplifica incertidumbre pública (IDEA Internacional, 2020).
          Los errores electorales constituyen fenómenos estructurales, técnicos y cognitivos ampliamente documentados en la literatura académica. Su existencia no equivale automáticamente a fraude, pero sí representa desafíos fundamentales para la gobernanza democrática.

            En entornos donde convergen regulación constitucional, sensibilidad política, integridad electoral y riesgo reputacional, las decisiones no pueden descansar en intuiciones ni lecturas parciales del escenario. La neutralidad del servidor público, la responsabilidad institucional y la estabilidad democrática exigen análisis técnico, interpretación normativa rigurosa y visión estratégica del contexto. Ciudadanía para el Desarrollo Consultoría acompaña a instituciones públicas, organizaciones privadas, campañas, organismos de cooperación y actores estratégicos en la comprensión del entorno político-jurídico, la prevención de riesgos, el diseño de marcos de actuación y la toma de decisiones informadas. Porque en escenarios de alta complejidad política, no se trata simplemente de actuar, sino de actuar con criterio, solidez técnica y precisión estratégica.


            En una democracia constitucional, la neutralidad del servidor público no es una formalidad jurídica, sino una condición esencial para la confianza ciudadana. Cuando el poder del Estado se confunde con intereses partidistas, no solo se vulnera la norma, se erosiona la legitimidad misma del sistema democrático. La participación indebida en política no es un detalle administrativo: es una distorsión del juego democrático. Por ello, el llamado es claro y urgente: las instituciones deben actuar con firmeza, los funcionarios deben ejercer su cargo con responsabilidad constitucional y la ciudadanía debe exigir, sin ambigüedades, el respeto irrestricto a las reglas del Estado de Derecho. La democracia no se debilita de golpe; se deteriora cuando normalizamos aquello que la ley prohíbe.

            En entornos donde convergen regulación constitucional, sensibilidad política, integridad electoral y riesgo reputacional, las decisiones no pueden descansar en intuiciones ni lecturas parciales del escenario. La anticipación estratégica, la interpretación normativa rigurosa y la evaluación técnica de riesgos se han convertido en variables críticas para campañas, organizaciones, instituciones públicas y actores privados expuestos al ciclo electoral.

            Ciudadanía para el Desarrollo Consultoría acompaña procesos de análisis político-electoral, gestión de riesgo institucional, integridad democrática, cumplimiento normativo y toma de decisiones estratégicas en escenarios de alta complejidad.

            Cuando el contexto redefine el poder, comprender el escenario deja de ser una ventaja competitiva y se convierte en una necesidad estratégica.

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